El Colina Clínic El Salvador ha puesto el broche de oro a la fase regular de la Liga Iberdrola. Las vallisoletanas terminan esta etapa en lo más alto de la tabla y sin conocer la derrota tras arrollar al Olímpico de Pozuelo (0-45). Fue un duelo marcado por el contacto físico y un dominio absoluto de las «blanquinegras», que impusieron su ley en cada faceta del juego.
A pesar de la diferencia en la clasificación —líderes contra colistas—, el choque no fue un trámite sencillo. El conjunto local saltó al césped con una presión asfixiante y el fuerte viento se convirtió en un protagonista inesperado, dificultando la trayectoria del oval. Ante este escenario, el plan de las chamizas fue claro: control absoluto de la posesión y sumar fases con paciencia para ganar metros con solvencia.
Dominio desde el inicio
La apertura del marcador llegó pronto. En el minuto 4, Elisa Castro tiró de la potencia de la delantera para posar el primer ensayo. Aunque el Olímpico de Pozuelo se defendió con casta y placajes contundentes, la maquinaria colegial no se detuvo. Antes del descanso, y pese a jugar con el viento en contra, las visitantes sumaron dos marcas más:
- Claudia de la Loma finalizó una gran circulación por el ala.
- África Vílchez, en funciones de talonadora, culminó un preciso pick and go. Con una transformación de Bingbing Vergara, el encuentro se fue al intermedio con un sólido 0-17.
Un rodillo tras el descanso
En la reanudación, el Colina Clínic metió una marcha más. Casi de inmediato, Leire Markiegi (por el ala) y Carla Méndez sentenciaron el choque con sendos ensayos. La puntería de Vergara a palos amplió la renta hasta el 0-31.
El Olímpico de Pozuelo nunca bajó los brazos y buscó el honor de estrenar su casillero, pero se estrelló contra un muro. La defensa vallisoletana se mostró inquebrantable, recuperando balones para lanzar contraataques letales. El festival ofensivo lo cerraron Matilda Toca y, de nuevo, Claudia de la Loma, quienes, junto a las transformaciones finales, sellaron el definitivo 0-45.
Con este resultado, el Salvador encara los play-offs con la moral por las nubes y la vitola de equipo a batir.

